Ácaros: elimínalos, controla tu alergia y rinitis ahora!

Eliminar los áca­ros es el pri­mer paso para con­tro­lar los sín­to­mas de la aler­gia. Incluso en per­so­nas que tie­nen aler­gia al polen, ya sean gra­mí­neas u otras. También a noso­tros nos afec­tan los áca­ros.

Hola, me lla­mo Alberto Castillo y en este artícu­lo te voy a con­tar mi expe­rien­cia per­so­nal REAL.

Además, esta es una guía muy prác­ti­ca don­de te digo lo que pue­des hacer y te indi­co exac­ta­men­te los pro­duc­tos que nece­si­tas. Son los que yo uso en casa.

Esto no es un artícu­lo téc­ni­co, ni médi­co, ni te voy a abu­rrir con datos, tra­ta­mien­tos locos, pas­ti­llas raras ni “expe­ri­men­tos”. Los expe­ri­men­tos con gaseosa.

Esto es un artícu­lo ÚTIL, REAL y una guía de compra.

He pro­ba­do muchos pro­duc­tos, tra­ta­mien­tos, tru­cos… y al final, esto es lo que me ha funcionado:

LA PREVENCIÓN.

¡Yo he aca­ba­do con los sín­to­mas de la aler­gia, y tú tam­bién pue­des hacerlo!

¡Vamos a ello!

LOS ÁCAROS Y EL POLEN: NUESTROS ENEMIGOS

Mi rela­ción con la aler­gia comen­zó cuan­do era ado­les­cen­te. Siempre me ha gus­ta­do mucho leer, y en esos tiem­pos no había inter­net, así que me iba a la biblio­te­ca y saca­ba libros intere­san­tes para leer por la noche antes de dormir.

Me encan­ta­ban los libros anti­guos, de esos que tie­nen las pági­nas ama­ri­llen­tas y casi se des­ha­cen. Sí, esos que como te des­cui­des te pro­vo­can sín­to­mas de asma, aler­gias cutá­neas y van car­ga­di­tos de ácaros.

No es de extra­ñar que pasa­se lo que tenía que pasar: una noche aca­bé en urgen­cias con los ojos enro­je­ci­dos e infla­ma­dos. ¡Casi no podía abrirlos!

Los áca­ros habían ata­ca­do masi­va­men­te mis ojos y piel, tenía hin­cha­zo­nes, roje­ces en la piel, picor, urti­ca­ria y lagrimeo.

¿Qué me pasó?

Millones y millo­nes de áca­ros del libro me pro­vo­ca­ron una infla­ma­ción ocu­lar, rini­tis alér­gi­ca, sín­to­mas de asma… en fin, un desastre.

Desde enton­ces, comen­cé a expe­ri­men­tar dife­ren­tes sín­to­mas de aler­gia. Pero aun­que el aler­gó­lo­go me dijo que mi pro­ble­ma eran los oli­vos en flor, la ver­dad es que todo empe­zó con los mal­di­tos ácaros.

Los ácaros viven todo el año contigo

Y es que, aun­que el polen de gra­mí­neas me ponía fatal, en reali­dad mi pro­ble­ma prin­ci­pal eran esos bichi­tos lla­ma­dos áca­ros, esas espe­cie de ara­ñi­tas microscópicas.

Por tan­to, siem­pre he sido muy cui­da­do­so con la lim­pie­za. Pero esto no es sufi­cien­te, seguía tenien­do sín­to­mas de aler­gia. Era nor­mal sufrir una reac­ción alér­gi­ca en la piel… e inclu­so aler­gia a alimentos.

Me había con­ver­ti­do en una “per­so­na alér­gi­ca” en unos pocos años: polen, áca­ros, ali­men­tos… todo pare­cía afec­tar­me de una u otra forma.

El picor es lo peor

Pasarte el día con estor­nu­dos, tos y embo­ta­mien­to era ya nor­mal en mí. Pero lo peor era el picor. El picor de ojos, la aler­gia en la piel que hace que te ras­ques una y otra vez has­ta que se te hin­cha todo. ¡Horrible!

¿Cómo podía eli­mi­nar el picor y las moles­tias? ¿Cómo podía eli­mi­nar los áca­ros, el polen o lo que fue­ra que me hacía eso?

Ahí fue cuan­do entré en lo que lla­mo el pri­mer infierno.

El fracaso de los tratamientos, peligro para la salud

Cuando los sín­to­mas de la aler­gia empe­za­ron a ser serios, deci­dí ir al médi­co para tra­tar de com­ba­tir­los. En ese momen­to no me di cuen­ta de que eli­mi­nar el picor y estor­nu­dos iba a tener un pre­cio muy alto. El aler­gó­lo­go me hizo las prue­bas, y efec­ti­va­men­te, tenía aler­gia a los áca­ros y al polen de gramíneas.

Es impor­tan­te des­ta­car que ESTA ES MI EXPERIENCIA, pue­de que para ti sea dis­tin­to. No quie­ro acon­se­jar­te, ni lo pre­ten­do. Esto es lo que me pasó a mí, para que conoz­cas mi caso y te pue­da ser útil.

La ver­dad es que la medi­ci­na hizo poco por solu­cio­nar­me mi problema.

Primer intento: miles de pastillas para la alergia

Recuerdo que, tras las prue­bas corres­pon­dien­tes, el aler­gó­lo­go me rece­tó una serie de anti­his­ta­mí­ni­cos y cor­ti­coi­des para dete­ner los estor­nu­dos y pico­res. Siempre tenía los ojos enro­je­ci­dos e hin­cha­dos, espe­cial­men­te si tenía con­tac­to con áca­ros (pol­vo, coji­nes, sofá, cama…).

Mis ojos esta­ban siem­pre tan hin­cha­dos que en el tra­ba­jo mis com­pa­ñe­ros empe­za­ron a mur­mu­rar que tenía una doble vida “noc­tur­na”.

Los aero­so­les y pas­ti­llas para la aler­gia me ali­via­ron mucho en un pri­mer momen­to. Me eli­mi­na­ban los pico­res y las toses, y podía pen­sar con mayor cla­ri­dad. Antes siem­pre esta­ba embo­ta­do, me dolía la cabe­za a todas horas, y no me podía concentrar.

Es posi­ble que todo fue­se bien al prin­ci­pio, pero no tar­da­ron en apa­re­cer los efec­tos secun­da­rios de los tra­ta­mien­tos con­tra la alergia.

Las pastillas para la alergia empezaron a dañar mi cuerpo

En ese enton­ces no cono­cía lo dañi­nos que pue­den lle­gar a ser los cor­ti­coi­des. Sí, las pas­ti­llas para la aler­gia logra­ron con­tro­lar los sín­to­mas, pero empe­za­ron a crear otros mucho más serios. Y lo peor de todo, silen­cio­sos. Ocurrían en mi inte­rior sin yo saberlo.

¡Al menos la aler­gia daba la cara, se veía!

No quie­ro abu­rrir­te con todo un rela­to de des­gra­cias en mi salud, pero me puse muy mal. Por eso tuve que dejar los tra­ta­mien­tos con­tra los efec­tos de los alérgenos.

Encima, los tra­ta­mien­tos no te curan, sim­ple­men­te sua­vi­zan los síntomas.

Segundo intento: remedios de la abuela

Cuando dejé los medi­ca­men­tos para la aler­gia, las cosas vol­vie­ron como al prin­ci­pio. Bueno no, esta­ban mucho peor. Ya tenía aler­gia a casi todo. Pero lo peor era el pol­vo, don­de hay más ácaros.

Me puse a tomar­me todo tipo de “inven­tos” de la abue­la: que si té ver­de, bró­co­lis, orti­gas… en fin, todo un mues­tra­rio de rece­tas natu­ra­les para tra­tar de con­tro­lar los ata­ques. Pero los áca­ros seguían bai­lan­do feli­ces en mis narices.

Los reme­dios natu­ra­les no me sir­vie­ron para qui­tar la aler­gia. Aunque sí mejo­ra­ron mi salud y esta­do general.

Tercer intento: veo la luz al final del tunel

Como ya no tenía muchos más ases en la man­ga, una pri­ma­ve­ra me dio por com­prar esto (ya sabéis que me encan­ta com­prar en Amazon y estoy siem­pre pro­ban­do cachivaches):

Lo puse en mi habi­ta­ción a ver qué tal.

Entonces, empe­cé a dor­mir mejor. Me levan­ta­ba con más energía.

El puri­fi­ca­dor de aire fue el pri­mer paso para pre­ve­nir los sín­to­mas de la aler­gia sin sufrir los terri­bles efec­tos secun­da­rios de las medi­ca­cio­nes: se aca­ba­ron los aero­so­les y pas­ti­llas para la alergia.

¿Habría encon­tra­do por fin la solu­ción final?

Todavía no, pero era un buen comien­zo. Los sín­to­mas de la aler­gia iban disminuyendo.

Los “trucos” para eliminar los ácaros en tu vida

Me di cuen­ta que aca­bar con los áca­ros era mucho más efi­caz que tra­tar los sín­to­mas que me pro­vo­ca­ban. Por tan­to, ya tenía un enemi­go públi­co núme­ro uno.

Pero, ¿cómo se matan los ácaros?

¡Si no se ven!

Te ase­gu­ro que se mue­ren, ¡vaya que sí!

Mira cómo se hace:

Truco 1: Campo de batalla, la cama.

La cama es el pri­mer ele­men­to que vamos a com­ba­tir. Es un nido de áca­ros, un cria­de­ro bru­tal. Para noso­tros los alér­gi­cos, es eso que nos va a hacer pasar noches muy malas.

Lo pri­me­ro es tener una almoha­da anti­aca­ros y apli­car todas las medi­das de higie­ne posi­bles. He aquí uno de los pro­duc­tos que yo uso para eso:

Eso es impor­tan­te, pero no es lo que más.

Este es el tru­co prin­ci­pal: Debes lavar la ropa de cama al menos 2 veces por sema­na en ciclos de lava­do lar­gos a 60–70 gra­dos de temperatura.

Además, ase­gú­ra­te de que el col­chón y almoha­da tie­nen un tra­ta­mien­to anti­áca­ros y son de calidad.

Truco 2: El aire, limpio y fresco

Ya te he comen­ta­do antes que fue con un puri­fi­ca­dor de aire como me di cuen­ta que había otro camino para eli­mi­nar los áca­ros y el polen de mi vida.

Procura que el aire de tu dor­mi­to­rio esté limpio.

¡Cuidado con “ventilar”!

Verás muchos artícu­los de inter­net que te reco­mien­dan “ven­ti­lar” tu dor­mi­to­rio como medi­da “estre­lla”. ¡Como se nota que están escri­tos por gen­te que no ha sufri­do lo que es una alergia!

Si abres tu ven­ta­na sin más, van a pasar estas cosas:

  • Entrará polen del exterior.
  • Entrará con­ta­mi­na­ción del exte­rior si vives en la ciudad.
  • La corrien­te de aire espar­ci­rá todos los áca­ros y alér­ge­nos por todas par­tes, que­dan­do flo­tan­do en el ambiente.

O sea, un desas­tre. Pero ven­ti­lar en sí es reco­men­da­ble, ¿enton­ces cómo?

Pues hacién­do­lo bien, y no como dicen por ahí. Haz lo siguiente:

  1. Cierra la puer­ta de la habitación.
  2. Enchufa el puri­fi­ca­dor de aire.
  3. Echa a lavar toda la ropa de cama y deja el col­chón y la almoha­da sin protecciones.
  4. Friega el suelo.
  5. Abre la ven­ta­na duran­te 1 hora.
  6. Sal de la habi­ta­ción y no entres.
  7. Cierra la ven­ta­na pero deja el puri­fi­ca­dor fun­cio­nan­do otra hora más. No entres en la habi­ta­ción duran­te ese tiempo.

Puedes uti­li­zar tam­bién una lám­pa­ra de este­ri­li­za­ción para mejo­rar todo el proceso:

Truco 3: Nada de remover el polvo por la casa

¡No uses moque­tas, alfom­bras ni barras la casa con una escoba!

El sue­lo debes aspi­rar­lo, nun­ca barrer­lo. También pue­des fre­gar­lo sin pro­ble­ma. Yo uti­li­zo una aspi­ra­do­ra mar­ca Dyson, son las mejo­res con dife­ren­cia. Llevan un fil­tro HEPA espe­cial, ade­más de que son las úni­cas que me duran más de 2 años sin que­mar­se, ya que la uso muchísimo.

Este mode­lo por ejem­plo no está nada mal:

Ya sabes, en casa, prohi­bi­das las esco­bas. ¡Son un nido de ácaros!

Truco 4: Cuidado con los productos químicos

Otro “con­se­ji­llo” que nos dan algu­nas webs es uti­li­zar pro­duc­tos quí­mi­cos anti­áca­ros, lavar­lo todo con lejía, o inclu­so algu­nos lle­gan a decir a los visi­tan­tes incau­tos que los escu­chan que uti­li­cen todo tipo de pro­duc­tos desin­fec­tan­tes poten­tes, como amo­nia­co, salfumán…

¡Los productos químicos son tus enemigos!

Son peo­res que los pro­pios áca­ros. Pueden agra­var la aler­gia, o crear inclu­so nue­vos sín­to­mas. Una natu­ra­le­za alér­gi­ca lo es glo­bal­men­te. Es decir, no espe­res “ser alér­gi­co a una cosa”. Cuando eres alér­gi­co, lo eres para todo en mayor o menor gra­do. Los pro­duc­tos quí­mi­cos han demos­tra­do en nume­ro­sos estu­dios que pue­den pro­vo­car aler­gias y agravarlas.

Utiliza agua y jabón de toda la vida, y lava con un deter­gen­te eco­ló­gi­co como este:

¿Es caro? Más caro son los tra­ta­mien­tos para la aler­gia y la fal­ta de salud. No seas rata y pon la salud por delan­te. Ahorra en otra cosa menos impor­tan­te. Te lo digo por­que yo eran de los que pre­fe­rían unas bue­nas vaca­cio­nes y aho­rrar en salud, y al final lo pagué con cre­ces por tonto.

De todos modos, lue­go te hablo de la impor­tan­cia de la higie­ne ecológica.

Truco 5: Ventiladores y aires acondicionados, cuidado

Otro de los ele­men­tos “peli­gro­sos” son los ven­ti­la­do­res, aires acon­di­cio­na­dos y en gene­ral cual­quier cosa que remue­va el aire. Los áca­ros viven feli­ces enci­ma de las cosas, hacien­do sus cosi­tas de áca­ros. Al lan­zar­los por el aire, los aspi­ra­mos, y pum­ba, a estor­nu­dar, toser y morirte.

Déjalos qui­te­ci­tos en sus super­fi­cies… has­ta que te los cargues.

Las aler­gias de la piel muchas veces apa­re­cen tras tocar super­fi­cies infes­ta­das de alér­ge­nos, bien áca­ros, bien quí­mi­cos o polen. Pero en los pul­mo­nes, ahí entran como quie­ren al res­pi­rar y gene­rar corrientes.

Por eso, si vas a encen­der un aire acon­di­cio­na­do, ase­gú­ra­te de tener tu puri­fi­ca­dor de aire fun­cio­nan­do a la vez. Sin excusas.

Aires acondicionados con filtros antiácaros

Algunos mode­los de aire acon­di­cio­na­do indi­can en sus carac­te­rís­ti­cas que inte­gran fil­tro anti­áca­ros. Cuidado con eso. Yo me com­pré un mode­lo en el que el fabri­can­te anun­cia­ba a bom­bo y pla­ti­llo que incluía fil­tro anti­po­len, anti­áca­ros y lim­pia­dor de ambien­te. Y lue­go, cuan­do vino el ins­ta­la­dor, com­pro­bé que era ¡una sim­ple espon­ja pues­ta en la reji­lla de sali­da del aire!

Vale, menos da una pie­dra, pero no es eso lo que necesitas.

Es más, un aire acon­di­cio­na­do pue­de ser un nido de áca­ros. Hay mode­los que incor­po­ran un sis­te­ma de este­ri­li­za­ción por lám­pa­ra UV. Esos sí tie­nen mejor pinta.

En cual­quier caso, un buen puri­fi­ca­dor de aire es la opción ideal. Este es el de mi dormitorio:

Truco 6: La humedad ambiental

Vuelvo aquí a cri­ti­car otros artícu­los que se leen por ahí en inter­net. Dicen esos artícu­los que hay que man­te­ner la hume­dad ambien­tal baja para eli­mi­nar los áca­ros, pues a las ara­ñi­tas no les gus­ta vivir en ambien­tes secos.

Pero hay un pro­ble­ma… un ambien­te seco no le gus­ta ni a los áca­ros… ni a la mayo­ría de nues­tros pulmones.

Hay per­so­nas a las que los ambien­tes secos, por deba­jo del 50% de hume­dad rela­ti­va, les pro­vo­ca todo tipo de pro­ble­mas respiratorios.

Así que ese con­se­jo no nos vale.

¿Cuál es la mejor humedad ambiental relativa?

La hume­dad ambien­tal hay que con­tro­lar­la, pero no para matar áca­ros, sino para que tus pul­mo­nes vivan felices.

La mayo­ría de las per­so­nas tene­mos un “pun­to dul­ce” de con­di­cio­nes ambien­ta­les idó­neas. Una tem­pe­ra­tu­ra y una hume­dad relativa.

¿Nunca te has pre­gun­ta­do por qué en la casa del pue­blo res­pi­ras tan bien? No es solo por el aire puro, sino por la hume­dad y temperatura.

Para mí, la tem­pe­ra­tu­ra ideal es 22 gra­dos, y la hume­dad es 65%.

Sigue estos pasos para saber cuál son tus valo­res perfectos:

  1. Empieza por colo­car varias esta­cio­nes meteo­ro­ló­gi­cas en casa: en el dor­mi­to­rio, coci­na, salón y baño. Te indi­ca­rán la tem­pe­ra­tu­ra y hume­dad relativa.
  2. Sitúa la cale­fac­ción en 20 gra­dos cen­tí­gra­dos, o en la tem­pe­ra­tu­ra que te sea más cómoda.
  3. Coloca un des­hu­mi­di­fi­ca­dor en el dor­mi­to­rio si la hume­dad supera el valor de 65%. Si es infe­rior, colo­ca un humidificador.
  4. Antes de acos­tar­te, pro­cu­ra lle­var los valo­res a los nive­les de la semana.
  5. Repite duran­te una sema­na. Si duer­mes bien y te levan­tas con ener­gía, tie­nes tus valo­res ideales.
  6. Si no, varía la tem­pe­ra­tu­ra y hume­dad obje­ti­vo y repi­te el proceso.

Vale, es un pro­ce­so lar­go, pero cuan­do conoz­cas tus valo­res idea­les, te ser­vi­rán para toda la vida.

Estos son los cachi­va­ches que necesitarás:

Truco 7: Protección y prevención frente a los ácaros y el polen

Este es el tru­co prin­ci­pal, el más impor­tan­te de todos. Los sín­to­mas de la aler­gia los pro­du­ce en reali­dad nues­tro cuer­po al reac­cio­nar de mala mane­ra ante par­tí­cu­las o biche­jos que nues­tro cuer­po con­si­de­ra “peli­gro­sos”.

¿Y eso por qué ocurre?

Los cien­tí­fi­cos no lo saben con segu­ri­dad, pero al pare­cer los fac­to­res ambien­ta­les con­tri­bu­yen a que eso ocu­rra: polu­ción, alte­ra­cio­nes quí­mi­cas y gené­ti­cas, con­ta­mi­na­ción ambiental…

Tenemos que actuar en dos frentes:

1. Protección

Hay que evi­tar que los alér­ge­nos entren en nues­tro orga­nis­mo. Hemos vis­to ya los puri­fi­ca­do­res de aire, pero si que­re­mos no ir más al aler­gó­lo­go, tene­mos que pre­ve­nir total­men­te todo aque­llo que nos pro­vo­ca la rini­tis alér­gi­ca (áca­ros, polen, con­ta­mi­nan­tes). Y resul­ta que hay varios inven­tos muy úti­les para ello.

El pri­me­ro son los fil­tros de fosas nasales:

Son úti­les para fil­trar par­tí­cu­las de polen, áca­ros, etc. Pero tie­nen el incon­ve­nien­te de que son algo incó­mo­dos, se caen y ade­más si res­pi­ras por la boca no vale de nada. Pero hay gen­te que los tole­ra bien.

En reali­dad, no te obse­sio­nes mucho con la pro­tec­ción fue­ra de los fil­tros o mas­ca­ri­llas. Como mucho, en los peo­res días, sal a la calle con una mas­ca­ri­lla FFP2, o similar.

2. Prevención

En el apar­ta­do de pre­ven­ción, hemos vis­to ya que es nece­sa­rio man­te­ner una bue­na higie­ne en casa siguien­do unos con­se­jos bási­cos, como no barrer, lavar a menu­do la ropa de cama a alta tem­pe­ra­tu­ra, etc. Lo tie­nes todo ya descrito.

Pero hay una par­te de al que no te he habla­do aún, y es muy impor­tan­te. De hecho, el tru­co de la pre­ven­ción que a mí me ha fun­cio­na­do de una for­ma exce­len­te es evi­tar todo tipo de pro­duc­tos quí­mi­cos, tan­to de lim­pie­za, como en ali­men­ta­ción, ropa, etc.

Eso baja mucho tu nivel de infla­ma­ción cor­po­ral. En el artícu­lo de acei­te de cáña­mo CBD te habla­mos de ello, por si le quie­res echar un vis­ta­zo después.

La pre­ven­ción es IMPORTANTÍSIMA. Tanto que le voy a dedi­car una sec­ción para que te infor­mes bien, pues es lo que al final mejor me ha fun­cio­na­do a mí, y no mucha gen­te habla de ello.

Los procesos alérgicos son una defensa, aunque no lo creas

La mayo­ría de noso­tros nos hemos enfa­da­do con nues­tros cuer­pos por cul­pa de la alergia.

¿Y si te digo que es en reali­dad un pro­ce­so de protección?

El cuer­po es sabio, e inten­ta pro­te­ger­se de agen­tes quí­mi­cos dañi­nos. Para ello des­en­ca­de­na toda una serie de mecanismos:

  • Estornudos: El cuer­po inten­ta expul­sar las toxi­nas que están en nues­tro apa­ra­to respiratorio.
  • Reacción alér­gi­ca en la piel: El cuer­po tra­ta de blo­quear el avan­ce de las toxi­nas infla­man­do la zona afec­ta­da, lo que tam­bién pro­te­ge a esas células.
  • Ojos llo­ro­sos y enro­je­ci­dos: Nuestras defen­sas tra­tan de expul­sar al enemi­go median­te las lágri­mas y la infla­ma­ción, aumen­tan­do el rie­go san­guí­neo para que acu­dan más gló­bu­los blan­cos a la zona.
  • Inflamación gene­ral: El meca­nis­mo defen­si­vo está com­ba­tien­do con­tra el agen­te infec­cio­so o alérgeno.

¿Qué quie­re decir esto? Exacto, nues­tro cuer­po ha detec­ta­do toxi­nas y agen­tes peligrosos.

¿Seguro que está equi­vo­ca­do? ¿Y si no lo estu­vie­ra, y si en ver­dad esos áca­ros, póle­nes, ali­men­tos… fue­ran malos para nosotros?

Entonces, eli­mi­nar los sín­to­mas con medi­ca­men­tos sin qui­tar la cau­sa no pare­ce tan lógico.

Vida sana sin productos químicos, aditivos artificiales ni OMG

Sin duda, todo lo que he comen­ta­do ante­rior­men­te me ha ayu­da­do a vivir mucho mejor, a no sufrir los sín­to­mas de la aler­gia. Los áca­ros siem­pre han sido un pro­ble­ma, pero la pre­ven­ción ha hecho que des­apa­rez­can de mi vida.

Sin embar­go, lo más impor­tan­te ha sido “cam­biar el chip” de cómo debo rela­cio­nar­me con mi salud.

Desde que me cui­do más y pro­cu­ro con­su­mir pro­duc­tos natu­ra­les sin pro­ce­sa­dos indus­tria­les, todo me ha cam­bia­do a mejor.

Evito comer ali­men­tos que estén modi­fi­ca­dos gené­ti­ca­men­te (OMG), ni aque­llos que pre­sen­tan adi­ti­vos arti­fi­cia­les. Sí, los pro­duc­tos eco­ló­gi­cos son más caros, pero crée­me, mere­cen la pena.

1. Jabones y detergentes

Es muy impor­tan­te uti­li­zar deter­gen­tes eco­ló­gi­cos para lavar la ropa, pres­cin­dir de sua­vi­zan­tes en la medi­da de lo posi­ble, y siem­pre eco­ló­gi­cos. Utiliza jabo­nes eco­ló­gi­cos para lavar­te las manos y la cara. Yo uso estos:

Que enci­ma me dejan la piel estupenda.

Recuerda que la piel absor­be gran par­te de lo que le echas enci­ma, así que ten cui­da­do con los cham­pús y geles. Especialmente en la cabe­za y los ojos. Directamente pue­de que un cham­pú bara­to no te haga nada, pero pue­de que te influ­ya en tu alergia.

2. Alimentos naturales y ecológicos

Evitar los ali­men­tos pro­ce­sa­dos, con nume­ro­sos adi­ti­vos arti­fi­cia­les, o que pue­dan indu­cir aler­gias es de vital impor­tan­cia. Disminuir la infla­ma­ción del cuer­po ayu­da a mejo­rar el esta­do de salud general.

Por ejem­plo, yo me hago mi pro­pio pan uti­li­zan­do hari­na eco­ló­gi­ca y una pani­fi­ca­do­ra de bue­na marca:

Y tomo pro­duc­tos eco­ló­gi­cos bio siem­pre que puedo.

3. Prendas de vestir

A menu­do sub­es­ti­ma­mos el efec­to en la salud que ejer­ce la ropa que lle­va­mos pues­ta. Los teji­dos sin­té­ti­cos, y espe­cial­men­te los tin­tes, pue­den pro­vo­car­nos una reac­ción alér­gi­ca en la piel, tan­to más que los pro­pios áca­ros o pólenes.

No hay mejor ropa inte­rior que la de algo­dón eco­ló­gi­co 100%, sin tin­tes ni quí­mi­cos blan­quea­do­res peli­gro­sos. Y para el res­to de pren­das, algo­dón y colo­res cre­ma, espe­cial­men­te marro­nes cla­ros, son la mejor opción.

4. Higiene personal

Si bien con las pren­das pode­mos ser más fle­xi­bles, los pro­duc­tos de higie­ne per­so­nal son cla­ve, impor­tan­tí­si­mos. Procura uti­li­zar siem­pre cre­mas hidra­tan­tes eco­ló­gi­cas y acei­tes que ten­gan cer­ti­fi­ca­do eco­ló­gi­co bio, como estas:

No uses aero­so­les de nin­gún tipo ni per­fu­mes. Una colo­nia fres­ca y un buen aseo es sufi­cien­te. El des­odo­ran­te, mejor en barra.

5. Hogar

Por últi­mo, hemos vis­to algu­nas cosas que pue­des hacer para mejo­rar el ambien­te en casa. Pero no quie­ro dejar de acon­se­jar­te algo de VITAL IMPORTANCIA: no uti­li­ces bajo nin­gún con­cep­to nin­gún tipo de fra­gan­cia, aro­ma­ti­za­do­res, difu­so­res, per­fu­mes, velas aro­má­ti­cas, incien­sos, apa­ra­tos difu­so­res, espráis, pul­ve­ri­za­do­res, ambientadores…

Los ambien­ta­do­res son tus enemi­gos. Y total, para tapar el olor a sucie­dad, hay méto­dos más bara­tos y seguros.

Pueden ser peo­res que los áca­ros, los micro­bios o el polen.

Hay todo un movi­mien­to que pro­mue­ve la inocui­dad de estos pro­duc­tos, siem­pre basán­do­se en las “estric­tas regu­la­cio­nes” de la indus­tria. Yo hace tiem­po que no me fio de las “estric­tas regu­la­cio­nes”. Si la casa está lim­pia, no nece­si­tas enmas­ca­rar malos olo­res con fragancias.

Tus pul­mo­nes te lo agra­de­ce­rán. Y no solo los tuyos, sino los de tu fami­lia y mascotas.

Y si no me crees… lee algu­nos estu­dios cien­tí­fi­cos sobre el poder alér­geno y can­ce­rí­geno de los hidro­car­bu­ros. San Google.

Como siem­pre, un poqui­to vale (una colo­nia, un poco de sua­vi­zan­te, un poco de aro­ma en el fre­ga­sue­los…) pero, ¿todo el día el ambien­ta­dor pues­to? ¡Ni de coña!

6. Deporte, vida sana y naturaleza

Por últi­mo, dis­fru­tar de la natu­ra­le­za, el depor­te, y tener una vida sana pue­de mejo­rar mucho tu aler­gia. Si tu pade­ci­mien­to ha lle­ga­do has­ta tal pun­to que temes salir de casa, empie­za a plan­tear­te la nece­si­dad de res­pi­rar aire puro. Un fin de sema­na en la sie­rra o en la pla­ya pue­de ser muy salu­da­ble, siem­pre y cuan­do estés lejos de los póle­nes que te per­ju­di­quen cla­ro está.

De todas for­mas, es muy posi­ble que poco a poco, con los con­se­jos de este artícu­lo, vayas mejo­ran­do y cada vez te afec­ten menos los áca­ros, los póle­nes y cier­tos ali­men­tos. Pero, tam­po­co te quie­ro dar fal­sas espe­ran­zas: por lo gene­ral, la aler­gia es algo que nos acom­pa­ña toda la vida una vez que apa­re­ce. Lo que sí pode­mos hacer es man­te­ner a raya los sín­to­mas, o inclu­so, anularlos.

Conclusión: acaba con los ácaros y pólenes en casa

Si has leí­do todo el artícu­lo, ya ten­drás toda mi expe­rien­cia sobre la aler­gia y los áca­ros. De cómo com­ba­to los alér­ge­nos que me afec­tan. He que­ri­do dar­te ejem­plos y con­se­jos prác­ti­cos de lo que a mí me fun­cio­na. Lógicamente, cada per­so­na es un mun­do. El aler­gó­lo­go y médi­co son los úni­cos espe­cia­lis­tas ade­cua­dos para tra­tar tu afec­ción, recuér­da­lo. La guía que te he ofre­ci­do es una fuen­te de ideas que te pue­den ser­vir, pero recuer­da siem­pre con­sul­tar­las con tu médico.

Asimismo, nun­ca te medi­ques ni tomes pas­ti­llas para la aler­gia sin pres­crip­ción facultativa.

La con­clu­sión que debes sacar con este artícu­lo es que una de las mejo­res estra­te­gias es man­te­ner lim­pio el aire que res­pi­ras, espe­cial­men­te en casa mien­tras duermes.

Si tie­nes algún con­se­jo o comen­ta­rio para los lec­to­res, no dudes escri­bir­lo en los comentarios.

¡Gracias por leerme!

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